sábado, 13 de noviembre de 2010

¿dónde está la casa de mi amgo?


Todo lo que hace Ahmed por Mohamed para evitar que castiguen éste, se llama amistad y solidaridad. La pregunta que nos hacíamos esta tarde en clase es dónde habían aprendido los niños estos valores. En esta escuela prevalece el aprendizaje de conceptos entre amenazas y castigos. Probablemente sea este sentimiento común, el miedo al castigo, a las riñas, a la pública humillación en la clase, lo que une a estos niños, que no quieren que nada malo le suceda a sus amigos.
Hablamos por un lado de currículo oculto, el miedo viene implícito en la enseñanza, los niños hacen los deberes por miedo al castigo. Por otro lado hablamos de currículo nulo, la escuela de la película obvia enseñar valores como la amistad o la empatía, pero los niños los aprenden igualmente. Hay que situar el contexto de esta escuela en un momento histórico concreto. La película data del año 1978, en puertas de la revolución islámica, de ahí que aunque nos parezca una realidad dura, vemos vestimentas occidentales y las mujeres no van tapadas como sucederá en breve. Siento curiosidad por saber qué habrá sido de la escuela iraní tras la revolución islámica y preocupación por si todavía ha empeorado más su sistema educativo.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El informe PISA de educación física

Mis compañeros y yo, estamos elaborando un trabajo sobre el informe PISA para otra asignatura. El informe PISA habla de resultados obtenidos por estudiantes de secundaria en unas pruebas sobre competencia de lectura, matemáticas y ciencias. Los resultados de España no son buenos, a nosotros se nos ha ocurrido entrevistar a profesores de secundaria sobre qué opinan de estos resultados y qué creen que se podría hacer para mejorarlos.
 A mí personalmente, me ha sorprendido una respuesta común de varios profesores, “reforzar las asignaturas importantes con más horas y reducir e incluso suprimir otras”, ésta es la receta de los expertos, de los compañeros de profesión. Creen pérdida de tiempo el estudio de asignaturas, que ellos no nombran, pero que todos entendemos que son  plástica, ética o educación física entre otras. Si es ésta la opinión que tenemos los maestros de ciertas asignaturas, ¿cómo pretendemos que nuestros alumnos las tomen en serio y sobre todo, que sientan respeto hacia ellas?, los compañeros maestros que imparten estas materias, tienen doble trabajo que el resto, deben enseñar y además, demostrar que el aprendizaje de las mismas no es una pérdida de tiempo. La formación en la escuela tiene que ser multidisciplinar y lo más plural posible, y el alumno debería sentir el mismo respeto por todas las disciplinas. Fomentar el respeto hacia la educación física es un papel importante de la escuela.

jueves, 4 de noviembre de 2010

mi presentación a la asignatura


A mí nunca me ha gustado el deporte y recuerdo las clases de educación física, a la que todos llamábamos gimnasia, como un castigo. Es curioso porque el primer recuerdo de clase de gimnasia lo tengo de 4º curso de primaria cuando cambié de colegio, seguramente en el colegio anterior  consistiría en salir al patio y punto.
Había que saltar  unos artefactos a los que llamaban “potro” y “plinton”, para mí que a los 8 años tenía aspecto físico de 6 , aquellos aparatos me parecían enormes y auténticos instrumentos de tortura. Hacíamos el pino, el puente, el tendido supino, tendido prono (lo más fácil), dábamos volteretas en la colchoneta… esas cosas. El profesor, que fue el mismo durante varios años, era militar por las mañanas y profesor de esgrima por las noches. Por las tardes nos soportaba a nosotros, y como buen militar, elogiaba a los buenos deportistas y ridiculizaba al resto. Yo le caía bien porque aunque era canijo, ganaba a casi todos haciendo pulsos, y con eso salvaba la evaluación final.
El paso a bachiller no fue mejor. El profesor era un técnico y evaluaba por méritos y no por actitud. El gimnasio seguía siendo una tortura, con esa edad además, se añadía el miedo a hacer el ridículo si te rajabas al saltar o peor aún, si te estampabas. Cuando salíamos al patio corríamos durante dos horas, el premio, se supone que era jugar al futbol, así que en mi caso, casi que prefería correr… la evaluación era por ejercicios ejecutados correctamente, el suspenso estaba asegurado. En septiembre te hacía dar unas vueltas al patio, unas flexiones y te hacía sentir que te regalaba el aprobado.
Hasta llegar a la universidad, no tuve ningún profesor de educación física que fuese justo esto, educador de ejercicio físico, que me enseñase el respeto por mi cuerpo, la importancia de cuidarlo mediante la alimentación y el ejercicio físico.
Mi actitud ante el deporte hubiese sido otra si alguien se hubiese molestado en presentármelo   como algo beneficioso y no como un fastidio, si algún profesor  me hubiese hecho sentir parte integrante de la actividad, y no sentirla como algo ajeno, hecho para los demás.
Hoy de adulto, conozco los beneficios del ejercicio físico a cualquier edad, también sé que hay muchas maneras de practicarlo, y que algunas de ellas son placenteras, incluso divertidas.
Afronto la asignatura educación física para maestros con esta actitud, que es la que me gustaría transmitir a mis futuros alumnos.